miércoles, 12 de agosto de 2015

Apuntes biográficos sobre el hospital Civil Provincial San Juan de Dios de Málaga.Capitulo V


Hola que tal!!.un nuevo capitulo para hoy


Acueducto de San Telmo. Fuente:http://www.seminariopaisajeyagua.es/


CAPÍTULO V
EL AGUA UN PROBLEMA PARA MÁLAGA UN PROBLEMA PARA EL HOSPITAL

 DEL ABASTECIMIENTO DEL AGUA
Si bien el agua siempre ha sido y sigue siendo un bien preciado para cualquier ciudad, en Málaga aumenta esta apreciación por dos motivos: una, la irregularidad de su existencia, alternando periodos de inundaciones, seguidos de sequía a lo largo de toda su historia, y una segunda connotación: el transcurso de su río a lo largo del núcleo urbano. El significado de Guadalmedina no es otro que, río de la medina, o río de la ciudad.
Desde los tiempos árabes, como así nos lo relata Aben Aljathib, la ciudad de Málaga se abastecía de agua de pozos. Algunos de ellos ubicados en la calle que todavía hoy conserva el nombre de: “Pozos Dulces”.
Otra  fuente de abastecimiento de agua, la constituía la toma directa del río, pero esto no era operativo en tiempo de lluvias, pues se contaminaba y hacía imposible su utilización. A pesar de los continuos bandos de las ordenanzas municipales que hacían hincapié en el cuidado de los márgenes y de las aguas por el personal circundante.
El aumento de la población en la Málaga cristiana, junto a la destrucción de algunas de las fuentes de suministro por el propio cerco de la conquista, plantearon la necesidad de mejorar el abastecimiento de agua a la capital. La propuesta de don Fernando Zamora de realizar un venero en la plaza mayor, y más tarde en 1529 la de traer las aguas del río  Guadalquivirejo quedaron en simples soluciones teóricas que nunca se llevaron a la práctica, entre otras cosas por el elevado costo de este último proyecto.
Si fueron soluciones las que se propusieron  en  1534, y llevadas a cabo en 1554, con la traída de las aguas del arroyo de los Ángeles y  la construcción de la fuente de la Calzada de la Trinidad. Su caudal alimentaría las fuentes de las calles Puerta Nueva, Granada y Buenaventura, en la plaza y en la ribera del mar.
El concejo, era el encargado de controlar el sistema de cañerías que suministraban el agua a Málaga, pero el servicio era deficiente pues no se limpiaba ni reparaban con rapidez los conductos atorados durante el invierno, ocasionando la falta de agua en las fuentes públicas a finales de primavera y verano.
No siendo esta una solución del todo eficaz, se pensó traer hasta la ciudad el agua de la fuente del Rey, proyecto aprobado por el consejo de Castilla y dirigido por el arquitecto murciano Toribio Martínez de la Vega, que si bien no se desarrollo en su totalidad por falta de recursos y por la muerte del arquitecto, dio cobertura  a  Málaga  de la mayor parte del  abastecimiento de agua durante dos siglos y medio, hasta la construcción del acueducto de San Telmo en 1782.
En lo que al hospital se refiere, la mejora en el abastecimiento de agua vino encaminada por la concesión de media paja de agua proveniente de las fuentes públicas. Para ello el hospital construyo tres fuentes en su interior una de mármol blanco de Génova para el patio y otras dos para el lavadero y la cocina. Este hecho se produjo en 1670, siendo mayordomo del hospital Pedro Trujillo y Aguilar.
El aumento de la población siempre creciente, hacía la necesidad de agua más apremiante. Los malagueños bajo la directriz de Molina Lario, ayudados por el ayuntamiento de Málaga y por los ministros Floridablanca y Gálvez en la corte, consiguieron la aceptación de un proyecto eficaz en el abastecimiento de agua a la ciudad. Consistía en tomar el agua del Guadalmedina una legua al norte de Málaga, las obras empezaron en 1782 y a los dos años el agua corrió por el acueducto que se llamo de San Telmo.
La adjudicación de agua que la ciudad le otorgo al hospital ascendió a dos pajas de agua, estas provenían de la alcubilla cercana al Colegio Seminario. Debido a que era escasa y que se había hecho reparto con otros ciudadanos, no podían disponer de la cantidad asignada. Para ello solicitaron a la ciudad rehacer una cañería con la que ya contaban  desde la alcubilla de San Agustín.
En cuanto a las mejoras en concepto de salubridad se refiere, merece citarse la autorización dada al Prior de la Orden de San Juan de Dios, fray Lucas de San Miguel y Vega en 1778 sobre la conducción de las aguas procedentes de su uso y su vertido al mar. Ambas obras de acondicionamiento fueron sufragadas por los hermanos de la comunidad.
La necesidad creciente de agua, condujeron peticiones por parte del hospital al caudal de S. Telmo, que fueron desentendidas, solo en 1798 se le concedió la autorización de una fuente, pero con la condición que se edificara fuera de sus puertas.
Se reiteran las demandas de agua que el hospital va requiriendo en estos años y en la centuria siguiente. Actas capitulares lo ponen de manifiesto: el acta capitular (14-VII-1821), acta capitular (23-IX-1824):
Cuanto que por esta escasez, puede muy fácilmente incendiarse el hospital en una epidemia, en que todo los de él, como la mayor parte de la ciudad seria victima por hallarnos en el centro de ella…pues ni aun para beber tienen los enfermos, ni demás individuos de este real hospital”.
No siempre el Ayuntamiento fue tolerante a las reiteradas demandas acuíferas que el hospital emitía. Málaga y su Hospital necesitaron agua a través de su historia venidera como se tratará en los capítulos correspondientes más adelante.


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